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jun 15 / Esteban Salazar

Alopurinol para el riñon

Gota

El Alopurinol ayuda a las personas con insuficiencia renal crónica

Un medicamento de uso general para el tratamiento de la gota (el alopurinol) podría mejorar la salud de quienes padecen nefropatías. Así lo indica una nueva investigación, realizada por médicos del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, que muestra, por primera vez, que dicho fármaco mejora la función renal y reduce los riesgos para el corazón.

Una ilustración de 1799 sobre

la gota realizada por James Gillray.

El alopurinol es un fármaco que se emplea, principalmente, para tratar a quienes presentan un nivel excesivamente alto de ácido úrico en la sangre o hiperuricemia, ya que es capaz de inhibir una enzima implicada en su producción.

La hiperuricemia puede causar la aparición de la gota y, en casos extremos, provocar un fallo renal.

Los niveles elevados de ácido úrico en la sangre también pueden hacer que crezca el riesgo de desarrollar hipertensión y dolencias cardiovasculares.

De hecho, para los pacientes con insuficiencia renal, la causa de defunción más frecuente son las enfermedades cardíacas.

Este estudio, publicado en el Clinical Journal of the American Society of Nephrology, ha demostrado, por vez primera, que el tratamiento con alopurinol de los pacientes afectados por insuficiencia renal crónica (o CKD, por sus siglas en inglés) reduce la inflamación, frena la progresión de la enfermedad renal y hace disminuir el riesgo que los pacientes tienen de sufrir un episodio cardiovascular o de ser hospitalizados.

Los investigadores del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, con Marian Goicoechea y José Luño a la cabeza, estudiaron el efecto del alopurinol (100 mg/día) en 113 pacientes con insuficiencia renal, de los cuales un grupo lo tomó y otro continuó con el tratamiento habitual.

A lo largo de dos años, los autores supervisaron y evaluaron la progresión de la enfermedad renal y la aparición de los episodios cardiovasculares (como los ataques al corazón) y los ingresos hospitalarios entre los participantes.

Los resultados muestran que los niveles en sangre del ácido úrico y de la proteína C reactiva (un marcador de la inflamación) experimentaron una caída significativa en los pacientes tratados con alopurinol.

En el grupo de control, la función renal se degradó pasados los dos años; por el contrario, mejoró en el grupo que recibió el tratamiento.

La administración de este medicamento ralentizó la progresión de la enfermedad renal, independientemente de la edad, sexo o padecimiento de diabetes de los individuos, de sus niveles en sangre de ácido úrico y proteína C reactiva, de la cantidad de proteínas que perdían los pacientes en la orina y de los demás fármacos que se les administraban.

Además, en comparación con la terapia convencional, el tratamiento con alopurinol reducía el riesgo de sufrir episodios cardiovasculares en un 71%, así como las hospitalizaciones en un 62%.

Sin embargo, los autores concluyen que “estos resultados aún deben confirmarse con ensayos prospectivos a mayor escala, y que sirven como base para una hipótesis que debe comprobarse”.

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