Ya no habrá femibus
Opinión
El capricho cae por si mismo
Por Esteban Salazar Herrera
Y lo que parecía ser solo un capricho de algunos cuantos, se ha corroborado, el transporte público de la Zona Metropolitana de Guadalajara ya no tendrá unidades exclusivas para mujeres… por falta de pasaje.
La presidenta del Instituto Jalisciense de las Mujeres, Carmen Lucía Pérez Camarena, fue quien dió esta inesperada corroboración a mis ingenuas sospechas, añadió que sin embargo los transportistas sí se verán obligados a destinar entre 30 y 40 por ciento de sus lugares a las féminas.
La funcionaria también dijo que de acuerdo a la mesa de valoración técnica que analiza el programa se concluyó que en varias ocasiones las unidades de transporte exclusivas para damas sólo iban con dos mujeres, dejando sin el servicio a los hombres
A lo que cabe hacerse una pregunta, ¿en donde viajaban el resto de las féminas, ya que es de los tapatíos conocido que la Ruta 380 del transporte urbano, a todas horas va a su límite de capacidad… y un poco más?.
La respuesta es obvia… las féminas prefieren viajar en los vehículos ortodoxos (con los malolientes y groseros machos) que viajar ellas solas ¿por qué será?
Ante la realidad, la autoridad, y sus allegados, determinaron la modalidad de asientos preferenciales, los cuales serán de color rosa y estarán en la línea izquierda hacia la parte trasera de la unidad.
Y con ello se vuelve a la edad media, cuando las mujeres acudían a la iglesia del lado izquierdo, mientras que los hombres lo hacían al lado derecho, o a los tiempos en los que los negros tenían que ceder los asientos a los blancos, en Estados Unidos.
Y ahora reflexiono si es que acaso en los tiempos de la Revolución Mexicana, las mujeres mexicanas se apropiaron por sí mismas el derecho de ser iguales a sus hombres y por ello los acompañaron a «la bola».
Y en todos los conflictos bélicos y fraticidas que se han dado en nuestro país, las féminas siempre han preferido estar al lado de los hombres, ayudarlos, e, inclusive ellas son las que han embaucado a los varones para que participacen en la lucha armada, tal es el caso de la Guerra Cristera.
Y es que se nos olvida que los verdaderos hombres mexicanos siempre han sido respetuosos de sus mujeres, desgraciadamente, con dos tragos de alcohol la cultura y las buenas costumbres se hacen a un lado y, entonces, sí que sale el macho, pero no solo hacia las mujeres, sino que la testosterona también se enfrenta a la testosterona.
De ahí los altos números de hechos sangrientos producto de una malentendida valentía, que más que valentía es cobardía de no tener las agallas suficientes para controlar las pasiones deshinibidas por la intoxicación etílica.
A las autoridades les hace falta afinar la puntería sobre la igualdad de género, y la propia mujer tapatía así se lo hizo saber, al hacer caso omiso del «solo para mujeres».
Ahora bien, línea izquer-rosa para mujeres y de dos a cuatro asientos para ancianos, embarazadas e incapacitados es la nueva estrategia.
Esperemos que ésta si funcione, y si no, se probará otra, hasta que con la tónica prueba-error, se dé en el meollo del asunto.
También el IJM pretende que el transporte tenga a la vista los teléfonos de denuncia, como el de Línea Mujer.
Ojalá que éstos sean de color rosa para que no se confuntan con todo el cúmulo de anuncios que pululan por la mayoría de las unidades del transporte público urbano.
Pero, al final de cuentas, a mi me da la impresión que lo único que se necesita es educación de uno y otro bando, ya que al final de cuentas, todos vamos en el mismo tren… perdón… camión.



