Madre + Bebé sonriendo = Recompensa
Cuando un bebe sonríe se activa el circuito de recompensa del cerebro de la madre

Si bien todos disfrutamos de ver a un pequeño sonreír, el cerebro de las madres lo disfruta aun más, pues se activa en ellas el circuito de recompensa del cerebro.
Fuente: Asociación Educar
Estudios realizados por científicos del Baylor College of Medicine (BCM) de Estados Unidos y dirigido por el doctor Lane Stratheam, profesor asistente de pediatría, muestran el cambio que se produce en los cerebros de las madres al ver imágenes de sus hijos sonriendo. Los resultados de esta investigación han sido publicados en la revista oficial de la Academia Americana de Pediatría.
Que una mamá y su pequeño logren un vínculo muy estrecho y fuerte es fundamental para el correcto desarrollo del niño. Motivo por el cual este trabajo es el inicio de un camino muy importante, pues permitió observar por medio de imágenes del cerebro como responden las madres a las expresiones faciales de sus hijos.
La investigación se llevo a cabo registrando la actividad cerebral de las participantes a través de resonancia magnética funcional (fMRI) mientras veían imágenes de sus hijos y de otros pequeños. Las fotos estaban divididas en 3 categorías, contento, neutral y afligido, a las mujeres se les presentaban estas categorías en 60 fotos que incluían la de sus hijos y las de otros bebes ajenos. Todas las participantes eran madres primerizas y sus pequeños tenían entre 5 y 10 meses.
Las expresiones de un bebe – Fuente BCM
Por medio de fMRI, se midieron las áreas cerebrales que aumentaban su actividad al ver las imágenes, y se pudo constatar que cuando las madres veían las caras de sus propios hijos, se iluminaban las áreas cerebrales relacionadas con la recompensa asociadas a la producción de dopamina (encargada de las sensaciones de placer y de refuerzo que impulsan a los individuos a realizar y repetir determinadas acciones).
Las regiones cerebrales asociadas a esta hormona – neurotransmisor y que forman parte del circuito de recompensa son: área ventral tegmental, sustancia negra, cuerpo estriado y regiones del lóbulo frontal implicadas en el proceso motor, emocional y cognitivo (Corteza motora primaria, ventro medial, cingular anterior, dorso lateral y corteza insular).

El resultado final del estudio señaló:
- Que el cerebro se activaba mucho más al ver la cara del propio hijo sonriendo que la de otros niños ajenos.
- Que las imágenes de los rostros tristes o neutrales, tuvieron menos efecto en la activación.
- Que la imagen de los propios hijos llorando solo marcaron una pequeña diferencia de actividad con la visión de la de otros pequeños desconocidos llorando.
- En todos los casos la visión de los propios hijos siempre marco mayor actividad.
Según señalo Strathearn: “Comprender el modo en que una madre responde a su hijo, cuando sonríe o llora, supone el primer paso hacia el entendimiento de las bases neurológicas del vínculo madre e hijo”.
Indudablemente es muy importante conocer las respuestas automáticas de nuestra UCCM, pues si las conocemos podemos controlar aquellas que necesitan ser modeladas para convertirnos en mejores seres humanos.



